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La clave está en identificar pagos, usar crédito con orden y reforzar el ahorro.
El arranque de enero suele traer más que nuevos propósitos. Con el cierre de la temporada de consumo, aparecen obligaciones financieras anuales como el predial, seguros, refrendos, colegiaturas y suscripciones, todo dentro de un entorno inflacionario que eleva los precios y reduce el margen de maniobra de los hogares.
A pesar de la presión, estos gastos no son imprevistos. Son compromisos recurrentes que, de acuerdo con especialistas, deberían estar contemplados dentro de la planeación financiera anual. Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera de Banamex, sostiene que enfrentar este periodo es viable mediante una estrategia estructurada y consciente.
Ordaz recomienda comenzar por mapear los pagos que se realizan una vez al año, incluyendo su periodicidad y monto exacto. Este análisis permite detectar servicios prescindibles que pueden cancelarse para liberar recursos. También sugiere aprovechar beneficios por pronto pago, como el descuento del 8% en enero y 5% en febrero en el pago del predial en la Ciudad de México.
El especialista subraya que las tarjetas de crédito pueden ser aliadas si se utilizan con responsabilidad, ya que permiten diferir pagos a meses sin intereses y obtener recompensas. No obstante, advierte que es fundamental evitar la sobrecarga de pagos futuros. Ajustar gastos variables y reducir consumos no prioritarios ayuda a compensar el impacto de la inflación durante la cuesta de enero, que en algunos casos se prolonga varios meses.
Desde la perspectiva de Grupo Financiero Banamex, fortalecer la resiliencia financiera requiere disciplina en el ahorro, la conformación de un fondo de emergencia y el impulso a la inversión. La estabilidad en enero, concluye Ordaz, es resultado directo de la anticipación y la preparación financiera.


