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Según un reporte del medio israelí Ynet, Ali Jamenei —líder supremo de Irán— llegó a acumular una fortuna colosal de hasta 200 mil millones de dólares tras décadas en el poder.
El valor de estos activos —que contrasta con la miseria que enfrenta el pueblo iraní— refleja una brecha profunda entre las finanzas del dictador y la realidad económica interna: el país lidia con pobreza extrema, devaluación y falta de servicios básicos.
De acuerdo con la investigación, España fue el destino preferido para el blanqueo de capitales, donde la familia Jamenei invirtió en hoteles de lujo y campos de golf, especialmente en Mallorca.
Además, el reporte señala que Venezuela actuó como bastión financiero y operativo, en el que el dinero familiar se movió a través de cuentas bancarias en diversos países.
El trabajo periodístico vincula directamente al entorno cercano de Jamenei con estructuras opacas en el extranjero, y destaca que estas operaciones se mantuvieron pese a las sanciones internacionales que afectan al régimen iraní.
Este contraste ha despertado debates globales sobre la desigualdad entre el aparato del poder y la situación de la mayoría de los ciudadanos iraníes, muchos de los cuales sufren desnutrición y falta de acceso a servicios básicos.


