¡Síguenos!Control marítimo y programa nuclear siguen como puntos críticos sin resolver.
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El alto al fuego por dos semanas acordado entre Irán, Estados Unidos e Israel entró en vigencia este miércoles, marcando una pausa inmediata en la escalada de tensiones. La medida detuvo las advertencias del presidente Donald Trump, quien había amenazado con destruir toda la “civilización” iraní.
Trump calificó el momento como un “gran día para la paz mundial” y aseguró que Estados Unidos ayudará a gestionar el tráfico marítimo en una ruta clave para el comercio energético global. La vía, esencial para el flujo de petróleo, se mantiene bajo vigilancia estratégica.
El mandatario estadounidense sostuvo que la propuesta de paz de Irán de 10 puntos representa una “base viable” para avanzar hacia un acuerdo más amplio. En paralelo, Pakistán confirmó que las conversaciones formales comenzarán el viernes. Sin embargo, persisten diferencias sensibles, especialmente en torno al programa nuclear iraní.
Desde Teherán, funcionarios declararon una “histórica victoria”. El vicepresidente Mohammad Reza Aref afirmó: “Hoy, la historia ha pasado página… ha comenzado la era de Irán”. El mensaje refuerza una narrativa de reposicionamiento geopolítico.
Irán indicó que permitirá el tránsito marítimo siempre que los buques se coordinen con sus fuerzas armadas, aunque no aclaró si impondrá tarifas o restricciones adicionales.
El acuerdo contempla condiciones clave: cese total de agresiones, retirada de fuerzas estadounidenses, limitación del tránsito en el estrecho de Ormuz, levantamiento de sanciones, compensaciones económicas y el compromiso iraní de no fabricar armas nucleares, junto con el reconocimiento de su derecho a enriquecer uranio bajo negociación.
A pesar del avance, no hay señales claras de consenso sobre temas estructurales como misiles balísticos o alianzas regionales. Las exigencias de Teherán —incluyendo retiro militar y liberación de activos— podrían resultar inaceptables para Washington.
El control iraní sobre Ormuz continúa presionando la economía global y eleva la urgencia de un acuerdo duradero.


