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🔹 El acuerdo busca frenar la escalada de la guerra comercial, al menos por ahora
La verdad es que, aunque parezca un respiro, no todo está resuelto. Este 14 de mayo entró en vigor un recorte mutuo de aranceles entre China y Estados Unidos, luego de un acuerdo alcanzado durante el fin de semana en Ginebra. Tras semanas de roces y represalias, ambas potencias optaron por bajar la guardia… aunque sea temporalmente.
En un comunicado conjunto, Pekín y Washington informaron que, durante los próximos 90 días, aplicarán una reducción significativa de gravámenes: China bajará del 125% al 10% y EE. UU. hará lo propio, pasando del 145% al 30%. El objetivo es frenar, al menos en parte, el choque comercial más tenso en años.
El Comité de Aranceles Aduaneros del Consejo de Estado chino confirmó que la medida entró en vigor a las 12:01 h de este miércoles. Y es que China también cancelará otras represalias, como restricciones a exportaciones estratégicas (como las tierras raras), y suspenderá investigaciones contra firmas estadounidenses como DuPont.
EE. UU., por su parte, eliminará ciertos aranceles extra impuestos en abril, aunque mantendrá otros —sobre todo los relacionados con productos como acero, aluminio y farmacéuticos— que según la Casa Blanca buscan fortalecer la industria local.
El trato incluye además un mecanismo permanente de consultas, pero los analistas no se fían del todo: “Esto es una tregua, no una paz”, advierten. La siguiente ronda de conversaciones, que podría celebrarse en cualquier país, estará liderada por el viceprimer ministro He Lifeng y el secretario del Tesoro Scott Bessent.
Mientras tanto, los mercados reaccionan con cautela. Y es que después de meses de tensiones, cualquier chispa puede volver a encender el fuego.