México y Estados Unidos acuerdan plan técnico por agua del Río Bravo
Especial
México y Estados Unidos acuerdan plan técnico por agua del Río Bravo
Acuerdo binacional responde a la sequía extrema en la cuenca fronteriza
¡Síguenos!
Visitas: 49
Se rige por el Tratado de Aguas de 1944 y criterios técnicos establecidos.
México y Estados Unidos acordaron un plan técnico para la gestión del agua en la cuenca del Río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, como respuesta a la sequía extrema que afecta a la región fronteriza. El entendimiento se construyó bajo un enfoque de cooperación binacional, sustentado en criterios técnicos y políticos previamente definidos entre ambas naciones.
El acuerdo estableció una ruta de acción conforme a los mecanismos previstos en el Tratado, con pleno respeto a la soberanía de los dos países. Entre sus ejes centrales se colocó la garantía del derecho humano al agua y a la alimentación, así como la protección de las comunidades asentadas en territorio nacional que dependen directamente del recurso hídrico.
La postura mexicana confirmó la disposición de asegurar la entrega de una cantidad mínima anual convenida, condicionada a las variables hidrológicas de la cuenca. Este compromiso prioriza el abastecimiento para consumo humano y el sostenimiento de la producción agrícola, sin comprometer la seguridad hídrica interna ni los principios rectores del acuerdo internacional.
El plan técnico permitirá fortalecer una gestión ordenada del recurso, al incorporar criterios de previsibilidad, corresponsabilidad y adaptación frente a los efectos del cambio climático. También abre la puerta a infraestructura hidráulica y acciones de largo plazo orientadas a mitigar los impactos recurrentes de la sequía.
A través de un comunicado, el Gobierno de México reiteró su compromiso con el Tratado como un instrumento que salvaguarda los intereses nacionales, brinda estabilidad a la relación bilateral y protege las actividades productivas y agrícolas vinculadas al Río Bravo.
La coordinación interinstitucional involucró a la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Comisión Nacional del Agua, como parte de una estrategia integral de política hídrica y diplomacia técnica.
Desde la perspectiva bilateral, el acuerdo refuerza la cooperación técnica entre ambos países y reconoce la soberanía de cada nación sobre sus decisiones internas, sin desvincularlas de los compromisos adquiridos en materia de agua transfronteriza.
El Gobierno de México reiteró que el Tratado de 1944 continúa vigente y funcional para ordenar la relación hídrica con Estados Unidos y sostener las actividades agrícolas y productivas del norte del país.