¡Síguenos!Pagos electrónicos avanzan hacia 2026 en peajes y gasolineras del país
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La presidenta Claudia Sheinbaum planteó una transformación del sistema económico enfocada en reducir el uso de efectivo y expandir la bancarización en México. La propuesta introduce un mecanismo que permitiría abrir cuentas bancarias sin RFC, con la intención de incorporar a millones de personas que hoy operan fuera del circuito financiero formal.
El esquema considera cuentas de bajo nivel, identificadas como N2 y N3, diseñadas para permitir operaciones limitadas sin exigir requisitos fiscales en una primera etapa. La lógica es directa: facilitar el acceso inicial y avanzar gradualmente hacia la regularización financiera de los usuarios.
En términos operativos, el planteamiento apunta a eliminar barreras estructurales de acceso. Se trata de abrir la puerta a sectores que históricamente han dependido del efectivo, integrándolos a un entorno con mayor trazabilidad y control de transacciones.
La estrategia también fija un horizonte claro: para 2026, las casetas de peaje operarían sin efectivo, mientras que las gasolineras avanzarían hacia esquemas de pago electrónico. Este cambio busca consolidar registros digitales que permitan mayor supervisión y orden en la economía.
El proyecto se articula en coordinación con el Banco de México, la Secretaría de Hacienda y la banca comercial, con el objetivo de construir un ecosistema financiero digital sólido. En paralelo, se contempla que la banca privada amplíe el acceso al crédito para micro y pequeñas empresas, vinculando la digitalización con el financiamiento productivo.
Como referencia, el gobierno observa modelos implementados en India, Brasil y China, donde la digitalización ha reducido el uso de efectivo y ampliado la base fiscal. En este contexto, la propuesta implica una transición relevante en la economía informal, trasladando operaciones hacia plataformas digitales con registro y supervisión.
El avance del modelo dependerá de factores clave: la adopción tecnológica, la confianza en el sistema bancario y la capacidad institucional. Todo ello en un entorno donde el efectivo sigue siendo dominante en amplios sectores del mercado.


