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Su gestión incluyó redadas, muertes bajo custodia y críticas internacionales
El director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Todd Lyons, presentó este jueves su carta de renuncia ante el nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, tras haber supervisado el plan de deportación masiva de la administración de Donald Trump.
La salida ocurre en un momento sensible. Mullin confirmó la decisión en un comunicado y calificó a Lyons como “un gran líder”. También precisó que su dimisión será efectiva el 31 de mayo, cerrando así una gestión marcada por tensiones políticas y operativas.
Horas antes, Lyons compareció ante una subcomisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes. Ahí respondió por el número sin precedentes de muertes bajo custodia de ICE y por los planes de expansión del sistema de detención. Fue una audiencia directa, incómoda, con cuestionamientos constantes.
De acuerdo con datos oficiales, cerca de 50 migrantes detenidos han fallecido en centros de ICE en lo que va del año. La cifra ha intensificado el escrutinio sobre la agencia.
Durante su gestión, Lyons encabezó las redadas masivas ordenadas por la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. Diversas organizaciones documentaron presuntas violaciones a derechos humanos. En enero, además, dos ciudadanos estadounidenses murieron tras recibir disparos de agentes migratorios en Mineápolis.
Con su salida, el liderazgo de ICE queda vacante. No es un detalle menor: desde la administración de Barack Obama (2009-2017) no se ha confirmado un director de la agencia mediante votación del Senado, lo que mantiene en pausa la estabilidad institucional del organismo.


