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El gobierno federal confirmó que el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México que impacta zonas de Veracruz y Tabasco se originó en un barco de una empresa privada. La información fue dada a conocer desde Palacio Nacional por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien precisó que ya se inició una investigación para deslindar responsabilidades administrativas y penales.
La mandataria aclaró que Petróleos Mexicanos (Pemex) no es responsable del incidente. Sin embargo, participa activamente en las labores de limpieza tanto en el mar como en las costas afectadas. La intervención incluye acciones operativas directas para contener el avance del contaminante.
En paralelo, la Profepa y la Semarnat evalúan el impacto ecológico y definen posibles sanciones, mientras que la FGR analiza la probable comisión de delitos ambientales. El caso avanza bajo revisión institucional coordinada.
Sheinbaum informó que solicitó al director de Pemex trasladarse a la zona afectada para supervisar los trabajos y valorar si es necesario ampliar recursos. También señaló que un incidente menor pudo haber ocurrido fuera de la refinería Olmeca Dos Bocas, aunque enfatizó que el impacto principal proviene de la embarcación privada.
La presidenta sostuvo que la empresa responsable deberá resarcir los daños a pescadores, prestadores de servicios y comunidades afectadas. El gobierno contempla apoyos adicionales para mitigar efectos económicos.
El caso continúa en investigación para establecer con certeza responsabilidades y consecuencias legales.
En contraste, Greenpeace México alertó que el derrame supera los 630 kilómetros de costa, afectando el Corredor Arrecifal del suroeste. Señalan playas contaminadas, presencia constante de chapopote y falta de evaluación en arrecifes. También denuncian que la limpieza se concentra en zonas turísticas, dejando áreas críticas sin atención.
El petróleo sigue llegando incluso a zonas ya intervenidas. La organización urgió declarar emergencia ambiental y ampliar la respuesta.


