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Proyecto GIANT busca prever el posible punto de inflexión climático en Groenlandia.
Un equipo internacional de científicos viajará este verano a Groenlandia para una expedición de dos meses destinada a analizar la velocidad del deshielo en la capa de hielo y sus posibles repercusiones climáticas en el norte del océano Atlántico y en el sistema climático global.
Los investigadores se trasladarán hasta la isla ártica para examinar el comportamiento de los glaciares mediante un amplio conjunto de tecnologías. La misión forma parte del proyecto científico de cinco años “GIANT”, liderado por la Prospección Antártica Británica (BAS) en colaboración con otras diecisiete instituciones internacionales y financiado por la agencia pública de investigación avanzada del Gobierno británico.
El objetivo central del programa es predecir con la mayor precisión posible cuándo podría alcanzarse el denominado “punto de inflexión”, el umbral a partir del cual el cambio climático en la región podría volverse irreversible. Algunos especialistas sitúan ese escenario potencial en la década de 2040.
“Sabemos que Groenlandia está perdiendo hielo a un ritmo sin precedentes y que esto afectará al océano circundante, desde los fiordos costeros hasta las corrientes que transportan calor a Europa occidental”, afirmó la científica climática del BAS y cocreadora del proyecto GIANT, Kelly Hogan, quien describió la expedición como “enormemente ambiciosa y urgente”.
Uno de los retos científicos actuales es la escasez de información sobre la interacción entre los glaciares y el océano. Hasta ahora tampoco ha sido posible monitorizar con precisión casi 200 fiordos de la isla mediante modelos informáticos, un vacío que los investigadores intentarán reducir durante esta misión.
Las implicaciones del deshielo de Groenlandia trascienden el ámbito local. El aumento del flujo de agua dulce hacia el Atlántico Norte podría modificar los patrones que regulan el clima y la meteorología en Europa, además de contribuir al incremento del nivel del mar a escala global.
Durante la expedición, el equipo empleará drones aéreos, robots marinos, satélites e instrumentos integrados en el hielo glaciar para estudiar el comportamiento de los glaciares a diferentes escalas. Los datos recopilados permitirán incorporar los fiordos al principal modelo climático del Reino Unido y avanzar en el desarrollo de un prototipo de sistema de alerta temprana.
Este sistema facilitará analizar los glaciares en múltiples niveles y los datos obtenidos alimentarán modelos informáticos potenciados por aprendizaje automático e inteligencia artificial.
Además, el buque de investigación Sir David Attenborough, equipado con tecnología de última generación, funcionará como laboratorio flotante para realizar mediciones detalladas sobre profundidad, forma de los fiordos, temperatura, salinidad y corrientes oceánicas.
El oceanógrafo del BAS Pierre Dutrieux explicó que comprender cómo se derriten y fracturan los glaciares exige investigar directamente en el punto donde el hielo y el océano se encuentran, y señaló que los sensores robóticos de última generación permiten trabajar en un entorno “peligroso al que de otro modo sería imposible acceder”.
Por su parte, el profesor Paul Holland, responsable del modelado computacional del proyecto GIANT, advirtió que no se puede descartar que las pérdidas de hielo sigan siendo difíciles de prever, aunque subrayó que el conocimiento generado fortalecerá la capacidad de predicción climática sobre la influencia de Groenlandia en el Atlántico.
Con el prototipo de alerta temprana, los investigadores esperan aportar “datos cruciales” que permitan a los gobiernos anticipar y prepararse ante las consecuencias del cambio climático global.


