¡Síguenos!
TwittearVisitas: 70
Precios crecen 70% en dos décadas mientras ingresos permanecen sin cambios
El acceso a la vivienda en México atraviesa una tensión estructural. Hoy, una persona necesita percibir cerca de $50,000 mensuales para aspirar a una propiedad promedio, una cifra que contrasta con la realidad del ingreso nacional. La brecha se ha ampliado con el paso del tiempo. Es visible. Es persistente.
¿Qué está pasando? En los últimos 20 años, el precio real de la vivienda —descontando la inflación— aumentó cerca de 70%, mientras que el ingreso real se mantuvo prácticamente sin cambios. El desajuste no es menor. Es profundo. Y acumulativo.
El fenómeno responde a varios factores. Por un lado, la inflación en la construcción, la escasa oferta en segmentos medio y bajo, la especulación inmobiliaria y el aumento en la esperanza de vida han presionado los precios al alza. Por otro, el ingreso enfrenta límites estructurales: baja productividad, informalidad y problemas de seguridad.
El resultado es un mercado desequilibrado. Para los jóvenes, adquirir vivienda se vuelve cada vez más lejano. No es una percepción aislada; es una tendencia sostenida durante dos décadas.
La solución no es simple. Requiere una respuesta coordinada entre política de vivienda, política laboral y estrategias de productividad. Sin ese alineamiento, los esfuerzos individuales seguirán siendo insuficientes, como ha ocurrido en los últimos 20 años.
El escenario, de mantenerse, anticipa un desafío generacional. La pregunta deja de ser retórica.


