¡Síguenos!Estrategia integra industria y Estado para reducir importaciones y sostener empleo.
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La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó este miércoles la firma del Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana, una iniciativa que redefine el vínculo entre la obra pública y la producción nacional de acero. El planteamiento es directo: orientar el gasto gubernamental hacia insumos fabricados en México y consolidar una relación más estrecha entre el Estado y la industria.
Durante el anuncio, la mandataria explicó que el acuerdo busca que el gobierno compre acero producido en el país, alineando el ejercicio del presupuesto con la capacidad productiva interna. “Que lo que compre el gobierno con relación al acero sea producido en México”, afirmó. Subrayó que las dependencias deberán priorizar contenido nacional, con el objetivo de fortalecer el mercado interno, sostener el empleo y disminuir la dependencia de importaciones.
El acuerdo, de carácter voluntario, se integra al Plan México, una estrategia que impulsa la producción nacional mediante la demanda pública. En un entorno internacional complejo, la coordinación entre gobierno e industria busca mantener el crecimiento económico con base en capacidades internas.
La secretaria Raquel Buenrostro detalló que el esquema se articula en tres ejes: contrataciones públicas, financiamiento a infraestructura y compromisos industriales de alto impacto. Para ello, se instalarán mesas de trabajo, se promoverán encuentros de negocio y se aplicarán incentivos que eleven el contenido nacional en adquisiciones.
El acuerdo también contempla financiamiento a proyectos mediante banca de desarrollo, orientado a inversiones públicas, privadas y mixtas que integren acero mexicano en obras estratégicas.
Participan 19 instituciones federales y tres cámaras empresariales, que formalizan la coordinación entre el sector público y privado. A su vez, la industria asumió compromisos para garantizar calidad, abasto oportuno y precios competitivos.
La estrategia responde a un escenario global adverso, marcado por la caída de la producción interna frente al avance de importaciones. En este contexto, el gobierno plantea sustituir compras externas mediante producción local, reforzando la política industrial con mecanismos de verificación para evitar simulaciones de origen.
Actualmente, la industria genera cerca de 90 mil empleos directos y mantiene inversiones superiores a 8 mil millones de dólares. En 2025, la producción alcanzó 14 millones de toneladas, frente a un consumo de 28 millones, lo que evidencia un amplio margen para sustituir importaciones.
Con esta política, las dependencias federales concentrarán la demanda de acero en sectores clave como infraestructura, vivienda, energía, agua y transporte, alineando inversión pública con producción nacional.


