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Confirma investigaciones tras denuncias recientes de restauranteros en Puebla
El alcalde de Puebla, Pepe Chedraui, reconoció que personal de la dirección de Normatividad del Ayuntamiento incurrió en presuntos actos de extorsión no solo contra empresarios locales, sino también contra negocios vinculados a su propia familia.
Durante su declaración, el edil fue directo. Afirmó que esta situación “también le ha pasado a gente de mi familia” y agregó que a los inspectores “se les hizo muy fácil darles una lana”. La frase, breve pero contundente, expone la dimensión de una práctica que no distingue perfiles ni cercanía política.
El reconocimiento ocurre luego de que, en semanas recientes, restauranteros de Puebla denunciaran públicamente presiones económicas por parte de personal de Normatividad. En ese contexto, el gobierno municipal confirmó el inicio de investigaciones internas para esclarecer los hechos y deslindar responsabilidades.
El caso abre un ángulo sensible dentro de la administración local. Si la extorsión alcanza incluso a entornos cercanos al presidente municipal, la pregunta sobre el control institucional se vuelve inevitable. La problemática, lejos de diluirse, adquiere mayor peso público.
En paralelo, surgen cuestionamientos sobre las acciones correctivas. La ausencia de una depuración visible en la dependencia señalada mantiene la atención sobre el desempeño de una de las áreas más señaladas del Ayuntamiento.
El tema escala en relevancia. No es menor. Se instala en la agenda pública con una mezcla de denuncia, reconocimiento oficial y exigencia de resultados concretos.


