¡Síguenos!Herramienta digital optimiza tiempo médico ante escasez crítica de especialistas geriátricos.
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En México, el envejecimiento poblacional avanza con rapidez sostenida. Hoy existen 17.1 millones de personas mayores de 60 años, equivalentes al 12.8% de la población, mientras el país cuenta con poco más de mil geriatras certificados. El desbalance es evidente: cada especialista debería atender a más de 12 mil adultos mayores.
En este contexto, investigadores y estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) desarrollaron una Plataforma de Evaluación Geriátrica Integral (EGI). El proyecto busca identificar problemas médicos, funcionales, psicológicos y sociales, con una lógica clara: hacer más eficiente la atención y mejorar la toma de decisiones clínicas.
Participan Daniel Carreño Aguilar, Joab Aguilar Mendoza y Luis Ángel Vidal Torres, bajo la dirección de los doctores María de la Concepción Pérez de Celis Herrero y Gustavo Emilio Mendoza Olguín. En paralelo, Gloria Abigail Barajas Salas trabaja en la herramienta MoCA (Montreal Cognitive Assessment) para detectar deterioro cognitivo.
La plataforma digital integra cuestionarios electrónicos, automatiza su evaluación y facilita el almacenamiento de datos clínicos. Esto permite generar reportes claros, reducir tiempos de consulta y fortalecer el seguimiento del paciente. El sistema contempla 16 reactivos agrupados en cuatro esferas: clínica, funcional, mental y social.
Su arquitectura de microservicios organiza cada prueba como un módulo independiente. Así, el sistema muestra calificaciones automáticas, historial por paciente y gráficas de evolución, además de generar informes médicos.
“Al final, el médico podrá conjuntar un expediente geriátrico con el historial de todas las evaluaciones realizadas a sus pacientes”, explicó la doctora Pérez de Celis Herrero. Este enfoque permite una visión integral del estado de salud, especialmente relevante cuando los pacientes consultan hasta con cinco especialistas distintos.
La solución es escalable: permite integrar nuevas pruebas sin afectar las existentes, consolidando un sistema confiable, seguro y adaptable a las necesidades del sector salud.


