¡Síguenos!Autoridades amplían horario y habilitan jornada adicional este lunes
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Las autoridades electorales de Perú realizaban el domingo el lento conteo de votos tras unos comicios presidenciales marcados por problemas logísticos y alta fragmentación política. En la jornada participaron 35 candidatos, mientras más de 27 millones de ciudadanos fueron convocados a elegir presidente, dos vicepresidentes y renovar el Congreso bicameral tras 30 años.
La elección avanzó con contratiempos visibles. Diversos centros de votación abrieron tarde por falta de material electoral. Esto provocó filas prolongadas, molestia ciudadana y presión institucional. Ante ese escenario, las autoridades extendieron el horario hasta las 18:00 horas, reconociendo fallas en la distribución de papeletas.
El impacto fue directo: 63,300 personas no lograron votar en Lima. La autoridad electoral dispuso que puedan hacerlo el lunes en 211 mesas instaladas en 15 colegios de San Juan de Miraflores, Lurín y Pachacámac, entre las 07:00 y 18:00 horas. La medida también aplica para peruanos que no sufragaron en Estados Unidos, con sedes en Orlando y Paterson.
En paralelo, candidatos como Keiko Fujimori cuestionaron la conducción del proceso encabezado por Piero Corvetto, evidenciando tensiones en un entorno ya marcado por la incertidumbre electoral. El resultado final podría demorarse hasta el jueves 16 de abril.
En términos de preferencias, ningún aspirante llegó con ventaja sólida. Fujimori lideraba con 15%, mientras el voto nulo, blanco e indeciso dominaba las proyecciones. Detrás, figuras como Ricardo Belmont y Rafael López-Aliaga mantenían diferencias mínimas.
El contexto es crítico. Perú enfrenta una crisis política sostenida, con ocho presidentes en una década, además de un aumento de la delincuencia, el costo de vida y la corrupción. “Mucha delincuencia… lo que más importa es la seguridad”, expresó la enfermera Heidy Justiniano, reflejando el sentir ciudadano.
Datos oficiales indican que la extorsión se quintuplicó y los homicidios se duplicaron. El costo del crimen equivale al 1.7% del PBI, cerca de 5,000 millones de dólares anuales, presionando el consumo y la inversión.


