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Washington mantiene propuesta final mientras persiste frágil alto el fuego vigente
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, confirmó que las negociaciones entre EEUU e Irán concluyeron a primera hora del domingo sin un acuerdo, tras 21 horas continuas de diálogo marcadas por tensión diplomática y diferencias estructurales. El punto crítico: la negativa iraní a aceptar condiciones para no desarrollar un arma nuclear.
Vance detalló que mantuvo comunicación constante con el presidente Donald Trump —hasta “una docena de veces”— y con altos funcionarios como Marco Rubio, Scott Bessent y el almirante Brad Cooper, en un esfuerzo coordinado para sostener una negociación “de buena fe”.
“Necesitamos un compromiso afirmativo de que no buscarán un arma nuclear”, subrayó Vance, al insistir en que ese es el objetivo central de Washington. Aun sin acuerdo, afirmó que Estados Unidos dejó sobre la mesa “una oferta final y mejor”.
El proceso ocurre en un contexto de alta fragilidad: la guerra entra en su séptima semana, con un alto el fuego temporal de dos semanas aún incierto. Funcionarios señalaron que las conversaciones podrían reanudarse tras una pausa, mientras equipos técnicos continúan intercambios discretos.
En paralelo, el despliegue militar añade presión. Dos destructores estadounidenses transitaron el estrecho de Ormuz antes de operaciones de desminado, acción sin precedentes desde el inicio del conflicto, aunque fue negada por medios iraníes.
El conflicto ha dejado al menos 3,000 muertos en Irán, 2,020 en Líbano y decenas en Israel y países del Golfo. Además, ha impactado la economía global al restringir el flujo energético en una de las rutas más críticas del mundo.
Irán, por su parte, mantiene “líneas rojas”, como compensaciones por daños y liberación de activos. La desconfianza persiste. Y aunque hay señales de diálogo indirecto con actores internacionales, el margen de maniobra sigue limitado.


