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Reforma laboral simula reducción de jornada y engaña a trabajadores: Anaya
El dictamen no modifica el descanso semanal ni garantiza fines de semana completos. • También amplía las horas extra pagadas, pese al discurso de reducir la carga laboral.
La reforma laboral propuesta por el gobierno constituye una simulación y un engaño para las personas trabajadoras, al no cumplir la expectativa pública de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, advirtió Ricardo Anaya Cortés, coordinador parlamentario del PAN en el Senado.
El legislador explicó que, según lo difundido oficialmente, se prometió que quienes laboran seis días a la semana tendrían derecho a un fin de semana completo de descanso. Sin embargo, precisó que el dictamen no modifica el artículo 123 constitucional en materia de descanso semanal, por lo que se mantiene el esquema vigente de un día de descanso por cada seis días trabajados.
En los hechos, señaló, la reforma no establece que por cada cinco días de trabajo correspondan dos días de descanso, como se había entendido de manera generalizada. Esa diferencia, afirmó, generó una expectativa falsa entre la población trabajadora.
Anaya Cortés añadió que una segunda irregularidad del dictamen es el incremento de las horas extraordinarias. Detalló que actualmente el máximo de horas extra que se pagan al doble es de nueve, mientras que con la reforma se eleva a doce horas, lo que —subrayó— contradice el objetivo declarado de reducir el tiempo efectivo de trabajo.
Al revisar la reforma de manera integral, sostuvo que no existe un cambio real en la carga laboral y que, además, su implementación gradual provocará que, en la práctica, casi no haya modificaciones para las personas trabajadoras.
El senador consideró que el gobierno intentará presentar públicamente que la jornada se redujo de 48 a 40 horas, pero advirtió que, conforme avance la aplicación, la propia clase trabajadora comprobará que se trata de un engaño y que seguirá laborando prácticamente las mismas horas.
También señaló que el gobierno argumentará razones de competitividad, aunque atribuyó los problemas de crecimiento económico a decisiones del propio Ejecutivo, entre ellas la reforma judicial. Recordó que desde 2018 la economía no ha crecido, en promedio, ni siquiera uno por ciento anual, desempeño que contrastó con administraciones anteriores.
En ese contexto, afirmó que la reforma judicial afectó el crecimiento y contribuyó a que el gobierno se haya echado para atrás en una reducción real de la jornada laboral. Reiteró que la reforma se queda corta y representa una farsa para la clase trabajadora, pese a que el gobierno sostenga que cumplió su promesa.


