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5 de Mayo: el refrendo de la lealtad y el hervidero aldeano

Lalo Rivera se daba un respiro, dijo a reporteros que le interrogaron sobre sus pláticas: “pura grilla”
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En medio de un hervidero de los políticos locales, tan acostumbrados y acostumbradas a entusiasmarse con los murmullos aldeanos, la Conmemoración del 160 Aniversario de la Batalla de Puebla alcanzó un simbolismo máximo, con el refrendo de la lealtad del Gobierno de Puebla a la Cuarta Transformación (4T) y el espaldarazo contundente del Presidente de la República al gobernador Miguel Barbosa Huerta.

Desde las tres tribunas colocadas en la zona histórica de Los Fuertes para el Desfile del 5 de Mayo, se vieron rostros, señales y guiños que, más allá de mirar al porvenir, dibujaron el presente y el actual momento político de Puebla y del país.

La cúpula de la clase política de la 4T se dio cita en Puebla. Por primera vez la izquierda, personificada en Andrés Manuel López Obrador, presidió los festejos de una de las gestas más importantes de México.

Senadores, diputados federales y locales, acudieron a la celebración.

Los presidentes de los tres Poderes de la Unión y una representación muy significativa y de mayoría femenina del gabinete lopezobradorista se dieron cita en Puebla.

Entre esas titulares, un peso muy específico tuvo la asistencia de la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales federal, María Luisa Albores González, la chiapaneca-poblana quien no ha dejado de tener su residencia oficial en Cuetzalan del Progreso, en donde viven sus hijos.

Ella, la presidenta fundadora del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en nuestro estado, mantiene muchas miradas atentas a sus pasos, por si para 2024, en lugar de varón, se requiriera de una mujer en la boleta.

Saludos y omisiones
Desde la toma de protesta de los conscriptos, por parte del Presidente, los ojos no perdieron detalle y los comentarios sacaron conclusiones.
Frente al Mausoleo en honor al General Ignacio Zaragoza Seguin, se saludaron los miembros del gabinete que no habían participado en la conferencia de prensa mañanera, en la que López Obrador reconoció el trabajo del poblano.
“Estamos muy contentos, muy satisfechos, con el trabajo que está haciendo el gobernador Miguel Barbosa en Puebla”, dijo Andrés Manuel.
Llamó la atención que el diputado federal Ignacio Mier, convidado desde ese momento de la conmemoración, pareciera que rehuyó saludar al gobernador Barbosa. A la distancia, dio la impresión que el de Tecamachalco prefirió dar un paso hacia atrás y de lado, antes que tenerlo de frente.


El discurso de Barbosa fue contundente y hay que entenderlo en el contexto de los malos augurios y la falsa información que, sobre el mandatario y su gobierno, han esparcido sin éxito algunos detractores.

El poblano sacó la experiencia parlamentaria y, en su alocución, evocó sus días de tribuno en el Congreso de la Unión, lo mismo como diputado que como senador:

“En Puebla somos leales, en Puebla el espíritu patriótico nos domina y nos invade, siempre, en toda época, es tiempo de definiciones. Nunca hay un tiempo vacío en el que no haya definiciones, y hoy, en esta Cuarta Transformación tenemos claro cuál es el papel que debemos jugar, estamos listos para seguir participando en esta Cuarta Transformación.

“Puebla siempre ha estado del lado de la patria, Puebla tiene que ver siempre con el destino de la patria, si existe un pensamiento conservador, que de manera legítima puede existir con todos los pensamientos, debo decirle que el pensamiento progresista y liberal es mayoritario en el estado de Puebla”, aseguró Miguel Barbosa.

En su oportunidad, el Presidente López Obrador, tras tomar protesta a los soldados del Servicio Militar Nacional (SMN) clase 2003, remisos y mujeres voluntarias, resaltó el papel que ha tenido Puebla en la historia del país, al recordar las decisiones y luchas que se han emprendido desde el estado.

El hervidero
Mientras los discursos fueron de estadistas y ni López Obrador, tan adicto a romper los protocolos, cayó en la tentación de alterar la solemnidad, en las tribunas se cocinaban los chismes aldeanos, las señales, los guiños y se dibujaban las gesticulaciones de los protagonistas.

De los primeros en llegar a la Tribuna Central, fue el senador Alejandro Armenta, quien logró un buen sitio en segunda fila, a la postre más cerca del presidente y del gobernador, que la mayoría de quienes, al final de la primera fila, estuvieron en el presídium.

Entre otros senadores, además del poblano, estuvieron Patricia Mercado, de Movimiento Ciudadano; y los morenistas Sergio Pérez Flores, de Morelos e Higinio Martínez, del Estado de México.

También el verdeecologista Rogelio Israel Zamora, mexiquense, y la colimense Gricelda Valencia de la Mora.

La ex presidenta de Morena y ahora diputada federal, Yeidckol Polevnsky Gurwitz, extrañamente llegó hasta el pie de la tribuna en una camioneta de lujo y, al notar las inquisidoras cámaras, lanzó un beso a la distancia, que fue muy bienvenido.


A alguien que en nada le gustó su lugar, casi al final del presídium, lejos de las cámaras y del Presidente y el gobernador, fue el coordinador de los diputados de Morena, Moisés Ignacio Mier Velazco, quien tuvo que rozar codos con el presidente municipal de Puebla capital, Eduardo Rivera Pérez.


Con sus elásticas comisuras, Moisés sonrió a las cámaras que apuntaron para documentar el incómodo encuentro.

En un momento en que, por los pasillos, Lalo Rivera se daba un respiro, dijo a reporteros que le interrogaron sobre sus pláticas: “pura grilla”, respondió el panista.

En la Tribuna Loreto se colocó a la mayoría de los diputados locales, lo mismo del PRI que de Morena. Al pasar de cerca Andrés Manuel, para presidir el desfile, se escuchó al unísono “es un honor estar con Obrador”, que parecía venir lo mismo de guindas que de tricolores.


Al final del acto, López Obrador salió por el pasillo entre los palcos Central y Loreto, para abordar su camioneta y emprender rumbo a su viaje aéreo para arrancar una gira que lo llevará a Centroamérica y terminará en la calidez de La Habana, Cuba.

A la par del “es un honor estar con Obrador”, que lo despidió, se escuchó un “gobernador, gobernador”, pero que no aludía ni a Alejandro Armenta ni a Eduardo Rivera, sino a Miguel Babosa que fue reconocido por los presentes.
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