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El coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya Cortés, reactivó el debate energético al respaldar la apertura al fracking en México y la participación de la iniciativa privada en la extracción de gas. Lo hizo durante una entrevista, donde planteó que el país enfrenta una alta dependencia energética del extranjero, particularmente de Estados Unidos.
El legislador afirmó que permitir métodos no convencionales como el fracking representa un giro en la política energética reciente. Matizó que su implementación debe realizarse bajo estrictas normas ambientales, pero insistió en que el cambio era necesario frente al escenario actual.
“Sí se podía producir gas en México. Sí se podía trabajar con la iniciativa privada”, expresó, en un mensaje que también funcionó como crítica a decisiones pasadas.
Anaya subrayó que México importa actualmente más del 75% del gas natural, principalmente de Estados Unidos. Esta dependencia, advirtió, coloca al país en una posición vulnerable ante cualquier interrupción del suministro.
En ese contexto, señaló que, si se detuviera el flujo de gas, México tendría reservas suficientes apenas para dos días de consumo, lo que implicaría un impacto inmediato en la industria nacional.
El senador atribuyó esta situación a la falta de producción interna y a una limitada capacidad de almacenamiento. Contrastó este panorama con otros países que cuentan con reservas estratégicas de gas natural.
También calificó como relevante que ahora se permita la participación privada en la extracción de hidrocarburos, recordando que, conforme a la Constitución, los recursos energéticos siguen siendo propiedad de la nación.
Finalmente, propuso que Petróleos Mexicanos establezca alianzas con empresas privadas con tecnología especializada para aumentar la producción nacional. Según explicó, este modelo podría impulsar la soberanía energética y reducir la dependencia externa. El debate, sin embargo, permanece abierto.

