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La medida responde al veto impuesto por Donald Trump el 16 de diciembre.
Mali y Burkina Faso anunciaron el martes que no admitirán ciudadanos estadounidenses en sus territorios. La decisión surge como respuesta directa a la política migratoria del presidente Donald Trump, quien negó la entrada a ciudadanos malienses y burkineses en Estados Unidos.
Los anuncios se realizaron mediante comunicados separados emitidos por los respectivos ministerios de Relaciones Exteriores, marcando un nuevo episodio en la relación entre los gobiernos militares de África y Washington. El movimiento refleja un ajuste diplomático firme, basado en la reciprocidad, y subraya el deterioro del diálogo bilateral.
El 16 de diciembre, Trump amplió la lista de países cuyos ciudadanos no pueden ingresar a Estados Unidos. En ese grupo incluyó a Mali, Burkina Faso y Níger, decisión que provocó reacciones inmediatas en la región.
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de Mali informó que, con efecto inmediato, aplicará a los ciudadanos estadounidenses las mismas condiciones y requisitos impuestos a los malienses. El texto subraya que la medida se adopta conforme al principio de reciprocidad, tanto hacia la comunidad nacional como internacional.
De forma paralela, otro comunicado firmado por el ministro de Relaciones Exteriores de Burkina Faso, Karamoko Jean-Marie Traoré, expuso razones similares para negar la entrada a ciudadanos de Estados Unidos, alineando la postura del país con la decisión tomada por Mali.
Por su parte, la Casa Blanca señaló ataques persistentes de grupos armados como una de las razones para vetar a ciudadanos de estos países africanos, argumento que sostiene la política anunciada por el gobierno estadounidense.


