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Autoridades llaman a preparación sin alterar la vida cotidiana de pobladores
Un terremoto de magnitud preliminar 7.7 sacudió el lunes la costa norte de Japón, activando una alerta de tsunami de corta duración y elevando la vigilancia ante un posible megaterremoto en la región.
El movimiento ocurrió frente a la costa de Sanriku a las 4:53 p.m. (0753 GMT), a una profundidad aproximada de 19 kilómetros, en una zona sísmicamente activa cercana a las fosas de Chishima y Japón. Tras el evento, la Oficina del Gabinete y la Agencia Meteorológica de Japón informaron que la probabilidad de un megaterremoto aumentó a 1% en la próxima semana, frente al 0.1% habitual.
Las autoridades subrayaron que el aviso no constituye una predicción, pero pidieron a habitantes de 182 localidades costeras del noreste reforzar su preparación. La primera ministra Sanae Takaichi instó a verificar refugios, rutas de evacuación y suministros de emergencia. “El gobierno hará todo lo posible en caso de una emergencia”, afirmó.
El impacto inmediato fue limitado. La Agencia de Gestión de Incendios y Desastres reportó una persona herida en Aomori tras una caída. Sin embargo, la sacudida reactivó la memoria del desastre de marzo de 2011, que devastó la región y provocó la crisis nuclear en Fukushima.
En infraestructura, los trenes bala Shinkansen suspendieron operaciones entre Tokio y el norte, dejando a pasajeros en espera. Imágenes de NHK mostraron objetos balanceándose y personas resguardándose en centros comerciales.
Se detectó un tsunami de 2.6 pies en el puerto de Kuji y otro menor de 1.3 pies en la misma prefectura. Posteriormente, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico confirmó que la amenaza había pasado.
Las centrales nucleares permanecieron sin anomalías, según la autoridad reguladora. En total, más de 170,000 personas recibieron recomendaciones de evacuación temporal en cinco prefecturas, desde Hokkaido hasta Fukushima.


