Educación financiera infantil gana impulso previo al Día del Niño
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Educación financiera infantil gana impulso previo al Día del Niño
Bancos promueven hábitos financieros desde la infancia con enfoque cotidiano
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Expertos sugieren ahorro, reflexión y decisiones conscientes en menores
¿Qué pasaría si este año el regalo para niñas y niños fuera algo que perdure más allá del tiempo? La educación financiera comienza a posicionarse como una herramienta clave en México, especialmente en el contexto previo al Día del Niño.
Más que cálculos complejos, el enfoque actual apunta a construir hábitos financieros, fortalecer la práctica diaria y fomentar decisiones conscientes desde edades tempranas. En ese escenario, instituciones como Banamex y Banorte impulsan recomendaciones para acercar el concepto del dinero al entorno familiar.
Ambos bancos coinciden en un punto central: el dinero debe entenderse como parte de la vida cotidiana. Juan Luis Ordaz, director de Educación Financiera de Banamex, y José Luis Muñoz Domínguez, director Ejecutivo de Sustentabilidad y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte, advierten que evitar el tema puede generar percepciones negativas o confusas en la infancia.
“El que mamá y papá trabajan y reciben un sueldo” es una de las ideas básicas que se propone transmitir, desmontando la creencia de que el dinero aparece de forma automática. A partir de ahí, el aprendizaje se construye con preguntas simples pero estratégicas: “¿Lo quieres o lo necesitas?”, “¿Prefieres esto ahora o algo mejor después?”, “¿Vale la pena?”.
Entre las herramientas recomendadas destaca la regla de las 48 horas, que consiste en esperar dos días antes de realizar una compra. Esta práctica fortalece la reflexión y reduce decisiones impulsivas, especialmente en productos como juguetes o videojuegos.
El ahorro con objetivos definidos también forma parte del proceso. Dividir el dinero en distintas metas —largo plazo, emergencias y gastos inmediatos— permite comprender que no todos los recursos tienen el mismo destino.
El resultado, según los especialistas, es claro: una niña o niño que comprende el valor del dinero tiene más probabilidades de convertirse en un adulto con menor estrés financiero, mayor capacidad de ahorro e inversión y una relación más equilibrada con su entorno económico.